1:56 AM: Es sábado y como cualquier sábado en casa por la madrugada todos no podemos evitar darle vueltas a la cabeza y pensar, y a mi me ha dado por pensar en la palabra «amistad». Amistad es algo que todos experimentamos y que, en mis veintitantos aún no tengo ni idea de que es exactamente.
Como imaginaréis solo puedo hablar desde mi propia experiencia y aún así intentare no entrar en temas demasiado privados. Voy a intentar hacer una visión general, pero que por supuesto está basada en mis vivencias desde preescolar hasta hoy en día para intentar entender que es.
Cuando eramos niños simplemente nos bastaba con tener alguien con quien hacer el tonto y jugar. Después de esa bonita época empezaros nuestros primeros bajones, nuestros primeros logros y realmente te bastaba que hubiese alguien con quien ir compartiéndolos, ya que, al fin y al cabo no duraban más de un día. Pero según nos vamos haciendo mayores, los problemas se van acumulando y por supuesto, ¡nuestra personalidad se va perfilando! Todo el mundo ha experimentado el enorme cambio que supone salir del instituto donde apenas se conservan algunos amigos, y ni eso, cosa razonable por diversas razones.
Luego llegamos a la universidad, intentamos crear rápido un circulo de amigos porque lanzarse a ese nuevo mundo sin el apoyo que hemos tenido durante 6 años seguidos se ve con mucho miedo, pero lamentablemente no acertaremos a la primera. Realmente pensé que era más fácil encontrar amigos cuando te hacías mayor, pero con lo que me encontré es que cuanto más crecemos más prejuicios tenemos y por supuesto, tenemos más claro lo que queremos. Me terminé por encerrar en mi club de la soledad porque no estaba preparado (a pesar de todo) para tanto odio, tantos dedos señalando y todas esas cosas que ya conocéis, quizás no en primera persona.
Así que, terminé encontrado amigos, con los que hablabas por internet, pero, ¿era eso realmente amistad? ¿Un pequeño chat superficial sin realmente saber que es lo que pasa con esa persona al otro lado? No tenemos tiempo para problemas ajenos, ya tenemos bastante con los nuestros. ¿Es normal eso? Aún así, vi beneficios a estar solo, podrías hacer lo que realmente querías sin verte condicionado por nadie, nadie te juzgaba si no te ibas a emborrachar, si en vez de salir de fiesta te quedabas escuchando música y por supuesto, nadie te fallaba. Así, la mayoría de mis amigos terminaron siendo de forma «online» y muy fugaces. Pero, ¿podía decirlo de forma orgullosa o tenía un problema?
Sigo buscando que significa una amistad, al fin y al cabo, somos humanos y lo que buscamos es compañía y contacto social (y no, no me refiero a contacto social via Instagram). Realmente ¿como vamos a echar de menos a alguien con la inmediatez de que te dan las redes sociales de reemplazar a alguien? ¿Para que vamos a implicarnos en exceso si cuando nos cansemos ya tenemos a a alguien dispuesto a conocernos?
Hemos convertido todo en canales para satisfacer nuestras necesidades. Si quieres viajar, te buscan acompañante, si te sientes mal solo tienes que decirlo y alguien se ofrece a escucharte, ¿quieres un abrazo? Ponte un cartel de «free hugs», ¿quieres sexo? Ya sabéis la respuesta. Pero no, a pesar de tener todo al alcance de nuestros pulgares, todos, estamos más solos que nunca.
