Me he ido a dormir, pero me da miedo. Siento pánico a quedarme totalmente a oscuras. Aunque en verdad, no es la completa oscuridad lo que da miedo. Lo es esa pequeña luz que puede causar una sombra, la más terrorífica de las sombras. Y aun así, aquí me encuentro, cautivo de mi propia mente, alimentando mis propios pensamientos. Cuanto más pienso, todo empeora. Cuando menos pienso, sigue empeorado. Respira, respira, déjate llevar, pronto pasará. Y no seáis vosotros quienes me pidáis que respire. Puedo sentir mi pecho llenándose y desinflándose. Arriba y abajo. Entra y sale. Pero ¿por qué tengo la sensación de estar ahogándome? Compruebo con mi dedo si sale aire de mi nariz pero aun así, sigo sin poder respirar. Quizás es como un vaso de agua. ¿Acaso un vaso de agua pesa? Es una tontería pensar que sea una carga llenar uno. Pero, ¿qué pasaría si no pudieses vaciarlo y apoyarlo nunca más? Sostener ese ligero vaso durante días, meses, años, … El peso no cambia pero la carga ya se nota. Es más, creo que ya ni siquiera puedes sentir lo ligero que podía ser. Intentas como sea vivir como si no estuviese ahí y entonces, tú única opción es dejarlo caer. O quizás, simplemente es algo que hay en tu estómago. Es como cuando estas en la playa nadando y de repente quieres hacer pie confiado pero está más hondo de lo que pensabas. No consigues tocar el fondo, y tu corazón se para por un instante. O quizás es todo junto, teniendo miedo de vivir, teniendo miedo de morir. Y fíjate, fue creado por mi a mi propia medida. Creado para mi propio aislamiento. Creado como método de defensa, defensa tóxica. Estás formado por miedos y mentiras. Miedos de promesas que nunca se cumplieron, de perder una confianza que rara vez diste. Fuiste creado poco a poco, cada vez más y más fuerte. Y es que la depresión te deja incapaz de sentir nada. La ansiedad hace que sientas demasiado. Pero tener los dos, es una guerra constante en tu mente, una guerra de la que sabes, nunca habrá ganador.
© 2026 Michaels Mads. All rights reserved
