Creo que hay tres cosas que se cumplen en cada una de las personas que estamos aquí y cada persona del planeta. La primera es que todo fallamos. Si, tú también. ¿Lo sabías? Me explico, puedes llamarlo una metedura de pata, olvidarte poner una tilde, un tropiezo, es decir, todas y cada una de las personas, todas las semanas, falla.

Otra de las leyes que siempre se cumple. Todos tenemos deseos y necesidades. Deseos que están ahí y que perseguimos de forma muy ordenada y sin darnos cuenta. Deseos de ser significantes, de ser amados, de dar amor, de estar seguros, de cumplir objetivos, … Son nuestros y nadie tiene derecho a quitárnoslos.

Y la última de las reglas que siempre se cumplen es que nuestros fallos a veces, aunque parezca que no, llegan porque intentamos conseguir cosas buenas de mala manera. Ahí ya os dejo que penséis en los que hayáis cometido. A veces, cuando fallamos, nos avergonzamos o nos da un bajón y estamos decepcionados con nosotros mismos, o incluso como hago yo a veces, intentamos buscar al menos una persona a la que echar la culpa para liberarnos.

Así que, si todos cometemos errores, todos tenemos deseos y necesidades y todos nos avergonzamos de todos nuestros fallos ¿por qué no intentamos comprender los de los demás?

La razón es que todos nos victimizamos y buscamos ser rescatados, buscamos alguien que venga a levantarnos aun cuando sabemos que podemos levantarnos perfectamente solos así que ya va siendo hora de que dejemos de salir corriendo, cojamos el zapato, y nos los pongamos nosotros solo.